Le Cinque Terre

Muy cerca de donde la región de Liguria limita con la Toscana, nos encontramos un pequeño rincón más que digno de visitar si tenemos oportunidad. “Le Cinque Terre“, como su nombre indica, son cinco pueblecitos de la costa del norte de Italia que te robarán el corazón.

De oeste a este sus nombres van en el siguiente orden: Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore.

Monterosso al Mare es la localidad más poblada de las cinco y suele ser donde se comienza la ruta ya que la línea del tren finaliza aquí. En el casco histórico podemos ver algún edificio muy característico de la zona como la iglesia de San Giovanni Battista. Su playa de arena la convierte en la preferida por los turistas, por este motivo recomendamos hacer la visita evitando los meses de julio y agosto.

Avanzamos hasta Vernazza, cuyas estrechas calles repletas de pequeñas tiendas y restaurantes sin duda nos cautivarán e invitaran a hacer una parada para reponer fuerzas mientras seguimos hasta el siguiente punto de nuestra excursión.

La belleza de esta localidad reside en su puerto natural coronado por el castillo de Doria y en su historia milenaria ya que este asentamiento marítimo tuvo una importancia estratégica ya en tiempos del imperio romano.

Nuestra siguiente etapa será Corniglia, sin lugar a dudas la mas agrícola de todas ya que al carecer de puerto enfocó su actividad económica desde tiempos inmemoriales a los frutos de la tierra, principalmente la vid y el olivo.

No te puedes perder la experiencia de probar el maravilloso vino de la zona, llamado Vernaccia (el mismo Boccaccio lo menciona en el Decameron y le atribuye efectos curativos), mientras disfrutas de unas maravillosas vistas al mar y a sus curiosos cultivos en terraza.

Continuamos con Manarola; El vino sigue siendo uno de los principales atractivos de esta pequeña localidad además de sus coloridas casas situadas en torno a la pedregosa costa bañada de una de las aguas más limpias de las que se puede disfrutar en el Mediterráneo.
Muchos de los visitantes optan por hacer el tramo hacia el siguiente pueblo por un sendero denominado “Via dell’amore” donde a medio camino se encuentra una famosa roca en la que los paseantes se juran amor eterno.

Así, llegamos al último punto de la ruta, Riomaggiore. Aquí podremos disfrutar de una cultura enológica imponente además de perdernos en sus callejas y deleitarnos con la puesta de sol mientras observamos cómo las barcas se mecen con la marea.

Tristemente aquí se acaba nuestra andanza por estas maravillosas cinco tierras declaradas Patrimonio de la Humanidad desde 1997.

A pesar de no haber encontrado grandes construcciones ni monumentos, la belleza de la naturaleza es impresionante y las vistas desde los senderos que enlazan los pueblos son espectaculares.

Definitivamente, es el plan perfecto para una escapada relajada en familia.

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